Caserío Oregi Zar y Ermita de San Miguel de Oregi
( del libro de Luis Martínez de Morentin de Goñi, "Aginaga de Eibar : Historia de la Parroquia" , 1996 )
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OREGIZARRA.

Existía en 1562:
Tenía una sepultura familiar en la iglesia parroquial.
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1664:
En esta fecha se puso una cruz en el "santuario del término de Oregui".
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La ermita de San Miguel en Oregi , Santutxu o Santuario son las denominaciones que recibe un recinto devocional que, a unos 200 metros al norte de la iglesia parroquial, en la heredad de Oregi, está testificado en el Archivo Parroquial desde 1664.
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Que sea anterior a esta fecha no parece caber duda si se tiene en cuenta que en esa fecha se pagaron "22 reales que costó una cruz que se puso en el Santuario del término de Oregui por orden del Cura de la iglesia".
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Será preciso atravesar más de un siglo para encontrarnos otra vez con la ermita de San Miguel, en Oregi.
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En 1786 se dirá que "se arregla el humilladero de Oregui" por 73 reales.
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Lo que parece dejar entrever que se produce alguna obra.
Obra que parece suficientemente definitiva, pues hasta el año 1804 no pasa nada.
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Juan Joseph de Irionabarrenechea (1801-1804)
Hace obras en el Santutxu de San Miguel, de Oregi.
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Es en ese año cuando "se pone una puerta nueva en el Santucho o humilladero;
se retoca la pintura de San Miguel; se reforma su nicho; y se revoca dicho humilladero"
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Si las obras en general suponen un desembolso de 213 reales, lo que sí es preciso resaltar es también el detalle de que retocar la pintura de San Miguel cuesta 120 reales.

La pintura de San Miguel -que podría ser una tabla policromada, como la que hoy se ve- estaría, por tanto, con anterioridad a esa fecha, y seguramente desde el siglo XVII.

Los elementos que actualmente componen la tabla policromada parecen sugerirlo.
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1876:
En esta fecha se gastan 105 reales de la iglesia por la "composición" de la ermita de Oregi.
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La "ermita de San Miguel de Oregui", como es denominada en el año 1876 por mor de 106 reales que se gastan en "su composición", fue hasta al menos la segunda mitad del siglo XX y desde al menos el siglo XVII estación obligada de la romería o letanías-rogativas anuales.

Independientemente de que no se haya hecho mención de ella en las publicaciones al respecto existentes, es un recinto con una tradición y trayectoria incuestionables, además de que aún siga en pie.
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1898:
El arreglo y blanqueo de la ermita de San Miguel, de Oregi, que se hizo en esta fecha, costó a la parroquia 11 pesetas.
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De él se hablará como "ermita" porque se la blanquea y arregla en 1898 y como "Santutxu"' en 1914 porque se lo arregla.
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1996:
Miembros de este caserío -Luis Mari y Juan- trabajaron desinteresadamente en las obras de acondicionamiento de la sede del Concejo de la Anteiglesia de Aguinaga y de la iglesia de Aguinaga.
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Las más recientes noticias de esta ermita podemos encontrarlas en la nota del 22 de noviembre de 1996 en la que se escribió que "la visita al Santutxu o humilladero de San Miguel, en el caserío Oregi, distante de la parroquial de San Miguel de Aginaga, al norte, unos 200 metros, descubre que el Santutxu está totalmente transformado.
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Ha sido alargado unos tres metros.
Del anterior se conserva la cabecera, revocada, que mide tres metros de ancho.
Las paredes laterales medían, originalmente, tres metros de largo, y se cerraban con paredes y puerta de madera.
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En la cabecera se conserva una más que interesante tabla policromada de San Miguel Arcángel.
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La tabla mide 93 cm de altura por 48 cm de anchura.
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En el margen inferior izquierdo puede leerse:
'En Marq" -que puede ser Marquina-
y en el margen inferior derecho puede leerse: 'Ezenarro'.
La tabla ha servido de diana para dardos.
Una de las cabezas de los demonios a los pies de San Miguel está tan asaeteada que han desaprecido todos los rasgos.
Los autores, seguramente, pretendieron ayudar a San Miguel en la batalla.
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San Miguel lleva un casco con plumas, típico del siglo XVI.
Hay rostros que están dibujados en su hombro, botas y escudo.
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Su espada está alzada a punto de caer sobre los enemigos a sus pies.
Su rostro es el de un adolescente.
En la base de la pintura, sobre la que se asienta el conjunto del motivo pictórico lleva una inscripción casi ilegible que -dicen- pone San Miguel Arcángel.
El Boletín Parroquial dirá que "al otro lado de la vivienda del caserío Oregi Zar, en Aginaga, a la derecha del camino asfaltado que conduce a Barinaga, y a unos 200 metros al norte de la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel de Aginaga, de Eibar, se encuentra la 'ermita', 'santuario' -pues de las dos maneras es denominada en el Archivo Parroquial- puesta bajo la advocación de San Miguel Arcángel, de Oregi.
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A pesar de su antigua denominación de ermita no es citada en los libros modernos que hablan sobre las ermitas de Gipuzkoa.

De la ermita primitiva queda la pared de la cabecera que, con buen criterio del propietario del caserío, ha sido restaurada y conservada.

En ella, en un pequeño nicho, se encuentra una tabla policromada de San Miguel Arcángel en bastante buen estado de conservación, menos el demonio -a los pies del Arcángel- cuya cara ha desaperecido asaeteada con la buena intención, seguramente, de alejar al Maligno.
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La tabla -curiosísima- presenta a San Miguel blandiendo la espada mientras pisa a los demonios.
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Mide 93 centímetros de altura y 48 centímetros de anchura.
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La edad de la tabla es varias veces centenaria y llama la atención la notable viveza de su policromía.

En otros tiempos la ermita medía tres metros de largo por tres metros de ancho.
Actualmente, tras comprobarse el estado ruinoso de sus paredes, se decidió ampliarlo para garaje y otros usos.
Usos que, por otra parte, han salvado una hermosa herencia patrimonial de Aginaga y por lo que hay que felicitar a los actuales propietarios del caserío Oregi Zar.


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Con mayor o menor distancia del día 8 de mayo, según tocara la Pascua - cosa que siempre ocurre el primer domingo después del plenilunio de primavera y nunca más allá del 25 de abril-, solían tener lugar en el valle las letanías o rogativas.

La primera estación de éstas solía ser, según nos cuentan, en San Miguel, en Oregi; en la primavera y en pleno tiempo pascual.

La ermita de San Miguel, de Oregi, fue estación obligada de las letanías o rogativas que antes de la Ascensión tenían lugar en Aginaga.

Estas letanías o rogativas contemplaban como primera estación -el lunes anterior al jueves de la Ascensión- la ermita de San Miguel Arcángel, de Oregi.

La siguiente estación, al día siguiente, martes, tenía lugar en la ermita de San Román y Santa Águeda.

Y el miércoles, la estación eran la ermita de San Pedro, en Akondia.

El domingo, las letanías o rogativas concluían en el Santuario de Nuestra Señora de Arrate.

De las letanías tenemos también constancia documental que se celebraban ya para el año 1643.

Las letanías eran organizadas teniendo como punto de partida cada día la iglesia parroquial de San Miguel de Aginaga, para dirigirse con la cruz parroquial a cada una de las estaciones.
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Me informan que la pintura puede ser de origen popular datada en el siglo XVIII.
( información del historiador Jesús Muñiz Petralanda )

Si es de origen popular, como parede indicar el hecho de no encontrar datos de Ezenarro de Markina, puede que sea difícil conseguir información del cuadro.

La imagen del demonio o demonios, también parece difícil de encontrar.

Abajo hay un enlace referente a un libro con 21 imágenes de San Miguel en Bizkaia.

Puede ser una pista.
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He hablado con el historiador Jesús Muñiz Petralanda y de momento se pueden aventurar algunas hipótesis provisionales, a la espera de encontrar datos más sólidos en el futuro.

Puede que Ezenarro no sea el pintor, sino el que financió la pintura.

Los demonios con cabeza de ave son anteriores a los demonios con cabeza de reptil.
Esto parece estar en contradicción con la hipótesis de que el cuadro es del siglo XVIII.

Existe algún precedente de demonio anátida (con pico de pato).
Pero en principio son representaciones propias de épocas más antiguas y no del siglo XVIII.


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El dragón responde a un procedimiento de refuerzo de la animalidad que los monstruos presentan con frecuencia:
es un híbrido, una ruptura con el orden conocido basada en acumular detalles de animales conocidos en una sola criatura.

Vencerle evoca el inicio del dominio sobre el mundo indómito de la naturaleza, logro que se convierte en recurso de mitos fundacionales como imagen del poder heroico sobre un mundo habitable; la domesticación y humanización del territorio como superación de una amenaza.
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El conjuro ha sido el medio espiritual más extendido ofrecido por la Iglesia para ahuyentar la acción devastadora de temporales y granizadas, atribuidas a la intervención de factores sobrenaturales y tan temidas por las gentes del campo, al destruir en un momento el duro trabajo y el pan del año.

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